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Alimentación y acné: los alimentos que deben evitarse
El acné afecta principalmente a los adolescentes, pero también a los adultos. Además del estrés, el sueño y el estilo de vida general, la alimentación tiene un impacto cierto en su agravamiento o disminución. ¡Descubre qué alimentos debes evitar para reducir la inflamación y recuperar una piel hermosa!
Acné y alimentación: ¿cuáles son los vínculos?

En la adolescencia, el acné aparece como consecuencia del cambio hormonal que se produce en este periodo. Las hormonas andrógenas activan las glándulas sebáceas que producen sebo, a veces en exceso, lo que favorece la formación de puntos negros, granos de acné o microquistes.
En la edad adulta, el acné suele tener varias causas combinadas. El estado de tu piel es a menudo el reflejo de tu estilo de vida: estrés prolongado, alimentación desequilibrada o falta de sueño son los principales factores de riesgo. El acné también puede aparecer si utilizas productos cosméticos demasiado agresivos o no adaptados a tu tipo de piel, o si vives en una ciudad urbana con mucha contaminación.
Numerosos estudios realizados en los últimos años han puesto de manifiesto el papel de la alimentación en tu salud y en tu piel. La piel, al igual que el hígado o los riñones, es un emuntorio. Estos órganos tienen la misión de eliminar los desechos y las toxinas acumulados en tu organismo. Cuando un emuntorio está saturado, otro toma el relevo para actuar como filtro. En caso de una presencia demasiado elevada de toxinas, la piel puede volverse más apagada y más grasa. Aparecen imperfecciones, señal de que tu organismo necesita recuperar un poco más de ligereza.
¿Qué alimentos que favorecen el acné se deben evitar?
Para recuperar una piel bonita, y también para mantenerte en buena salud, la alimentación tiene una influencia preponderante. Debe integrarse en un enfoque global, junto con la reducción del estrés, un sueño de mejor calidad y la práctica de actividad física regular. Algunos alimentos también tienen fama de amplificar la inflamación de la piel: reducir su consumo diario puede ser de gran ayuda:
1. Alimentos con alto índice glucémico

¡El azúcar y el acné generalmente no se llevan bien! Por un lado, un nivel alto de insulina favorece una mayor secreción de hormonas andrógenas. Por otro lado, el azúcar también está implicado en el proceso de inflamación crónica, lo que puede acentuar las imperfecciones ya presentes. Para limitar estos efectos en tu piel, te aconsejamos que reduzcas el consumo de alimentos con un alto índice glucémico, como los platos preparados, el pan blanco, las patatas o los dulces. ¡Ten en cuenta que algunos alimentos pueden parecer saludables, pero tienen un alto índice glucémico!
2. Leche y otros productos lácteos
La leche contiene caseína y suero de leche, que según varios estudios realizados en los últimos años estarían implicados en el agravamiento del acné. Cuando se ingiere en grandes cantidades, un estudio demostró que la leche contribuye a aumentar los niveles de IGF-1 (factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1) en la sangre y a influir en el número de lesiones acneicas presentes tanto en hombres como en mujeres.
Aunque potencialmente implicados en el desarrollo del acné, la leche y, en general, los productos lácteos siguen siendo esenciales para la fortaleza de tus huesos. Mium Lab te aconseja que vigiles tus niveles de calcio y vitamina D si deseas reducir su consumo.
3. El chocolate

Entre los alimentos a evitar cuando se tiene acné se encuentra regularmente el chocolate. Si bien ningún estudio ha podido demostrar formalmente que el chocolate pueda alterar la calidad de la piel, su composición sí puede plantear algunas preguntas. Este contiene en primer lugar azúcar, que como hemos visto puede favorecer el desarrollo del acné. El chocolate con leche también contiene leche, susceptible de fomentar la inflamación de la piel ya existente.
Lo mejor es observar tu piel y limitar tu consumo de chocolate a un máximo de 2 onzas al día para evitar cualquier empeoramiento del acné ya presente, y priorizar el chocolate negro (70% de cacao mínimo).
4. Alimentos demasiado salados
Aunque la sal te permite sazonar tus platos a diario, puede tener efectos nocivos en tu piel y en tu salud. Ya muy común en la mayoría de los platos preparados, el exceso de sal provoca retención de líquidos, hipertensión y deshidratación de la piel. Para compensar esta sequedad, tu piel puede producir sebo en exceso y favorecer así la aparición de imperfecciones.
Para limitar tu consumo de sal, no dudes en probar especias, hierbas aromáticas o incluso gomasio a base de sésamo.
5. El alcohol
Al igual que la sal, el alcohol altera la calidad de la piel cuando se consume en exceso. Menos elástica, la piel está más expuesta a los signos del envejecimiento cutáneo. El alcohol también tiene un impacto en tu sueño y puede contener grandes cantidades de azúcar según el tipo de alcohol ingerido. Combinado con el estrés y una dieta desequilibrada, el alcohol puede provocar brotes de acné y un cutis más apagado.
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