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¿Cómo obtener el aporte diario de vitaminas en los niños?
Como padres, es natural que se pregunten si sus hijos necesitan suplementos vitamínicos en ciertas épocas del año. Muchas vitaminas son esenciales para los niños, especialmente porque están en un período de crecimiento, sin embargo, a veces la dieta no es suficiente para alcanzar la ingesta nutricional recomendada. ¡Mium Lab le da algunos consejos para remediarlo!
¿Cuáles son las ingestas diarias de vitaminas de un niño?

Al igual que en los adultos, las vitaminas son esenciales para que su hijo se mantenga sano especialmente si practica actividad física.
A continuación, se presenta la ingesta nutricional recomendada por la ANSES para las vitaminas en niños, indicada en RNP (referencias nutricionales para la población) o AS (ingestas satisfactorias), en miligramos y UI por día (unidades internacionales):
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Niños de 1 a 3 años |
Niños de 4 a 6 años |
Niños de 7 a 10 años |
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Vitamina A |
250 µg |
300 µg |
400 µg |
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Vitamina B1 |
0,1 mg |
0,1 mg |
0,1 mg |
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Vitamina B2 |
0,6 mg |
0,7 mg |
1 mg |
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Vitamina B3 |
1,6 mg |
1,6 mg |
1,6 mg |
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Vitamina B5 |
4 mg |
4,5 mg |
5 mg |
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Vitamina B6 |
0,6 mg |
0,7 mg |
1 mg |
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Vitamina B8 |
20 µg |
25 µg |
25 µg |
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Vitamina B9 |
120 µg |
140 µg |
200 µg |
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Vitamina B12 |
1,5 µg |
1,5 µg |
1,5 µg |
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Vitamina C |
20 mg |
30 mg |
45 mg |
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Vitamina D |
15 µg |
15 µg |
15 µg |
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Vitamina E |
7 mg |
7 mg |
9 mg |
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Vitamina K |
29 µg |
42 µg |
45 µg |
Si bien alcanzar la ingesta diaria recomendada no representa un problema para algunas vitaminas, otras pueden ser más difíciles de encontrar en la dieta. Este es el caso, por ejemplo, de la vitamina D, que se encuentra en la yema de huevo, la leche de vaca fortificada con vitamina D o el aceite de hígado de bacalao.
Además de un aporte suficiente de vitaminas, los minerales como el calcio, el zinc y el selenio son igualmente importantes para el niño.
Vitaminas y minerales: ¿cuáles son las diferencias?
Las vitaminas y los minerales forman parte de la familia de los nutrientes, y más concretamente de los micronutrientes. Las vitaminas son sustancias orgánicas, aportadas al organismo de varias maneras: a través de la alimentación, mediante suplementos alimenticios o también a través del sol para la vitamina D.
Las vitaminas, a diferencia de los minerales, son más frágiles. Sus propiedades pueden ser destruidas por el calor (como la vitamina C), por la exposición al aire o por procesos químicos o industriales. Se agrupan dos tipos de vitaminas: las vitaminas hidrosolubles C y B (solubles en agua), y las vitaminas liposolubles A, D, E y K (solubles en grasas). Las vitaminas esenciales para el niño son múltiples y cada una desempeña un papel fundamental.
Los minerales, por su parte, son menos sensibles, pero necesitan ser añadidos a otras sustancias para ser mejor asimilados por el organismo humano. Algunos minerales deben ser aportados en grandes cantidades como el calcio, otros en concentraciones ínfimas como el zinc. En los niños, los minerales más importantes son el calcio para el crecimiento y la salud ósea, el hierro, el zinc y el magnesio.
Las consecuencias de la falta de vitaminas y minerales en los niños
Cuando no se cubren las ingestas diarias de vitaminas y minerales, esto puede llevar en los niños a las mismas consecuencias que en los adultos y provocar efectos indeseables:
1. Disminución de las defensas inmunitarias
Si observa que su hijo se enferma más de lo habitual, esto puede indicar un aporte insuficiente de vitaminas, falta de vitaminas, especialmente de vitamina C. La temporada invernal es el período en el que la ingesta de vitaminas que contribuyen al sistema inmunológico debe ser la más alta. Además, cabe señalar que la fatiga, aunque normal en ciertas épocas del año, también debilita las defensas inmunitarias y hace que el organismo sea más vulnerable a virus y bacterias.
2. Tez apagada y pálida
En caso de deficiencia de hierro o de vitamina B12, podrá observar un cambio de color en el cutis de su hijo. Si este síntoma se acompaña de una sensación de fatiga persistente, no dude en consultar a un médico para que pueda descartar cualquier riesgo de anemia.
3. Retraso en la cicatrización

A diferencia de una persona mayor, un niño cicatriza mucho más rápidamente en caso de pequeños cortes o quemaduras. Si su hijo se ha lesionado, pero observa que la lesión tarda mucho más de lo habitual en cerrarse, esto puede reflejar una falta de ciertos nutrientes, especialmente de vitamina A o de vitamina C. Estas dos vitaminas desempeñan, de hecho, un papel esencial en la síntesis del colágeno.
4. Aparición de hormigueo
En caso de déficit o carencia de ciertos nutrientes, también puede observar que su hijo se queja de sentir picazón, debilidad muscular u hormigueo en las extremidades del cuerpo. Muchas vitaminas y minerales influyen en la transmisión nerviosa y en los músculos, como la vitamina B y B12 o el magnesio.
En general, se recomienda consultar a un pediatra o médico ante la aparición de síntomas inusuales para detectar posibles déficits o carencias de vitaminas y minerales que puedan explicar su aparición.
¿Cómo asegurarse de que los niños obtienen su ingesta diaria de vitaminas y minerales?
Ante estas numerosas consecuencias que pueden tener efectos más o menos pronunciados en la salud y el crecimiento de los niños, ¿cómo asegurar un aporte diario suficiente? Aquí tiene algunas pautas a seguir:
Controlar su alimentación
Para proporcionar a su hijo todos los nutrientes que necesita, ¡no hay secretos! Es necesario mantener una alimentación variada y equilibrada, al igual que los adultos. Sin embargo, durante la infancia, los gustos cambian y aparecen regularmente aversiones a ciertos alimentos. Incluso cuando las comidas son variadas, si el niño no consume uno o varios alimentos ricos en nutrientes o lo hace en cantidades insuficientes, el riesgo de déficit y carencia es muy real especialmente si realiza actividad física.
El primer reflejo a tener es, por tanto, vigilar la alimentación de sus hijos. Esta debe estar compuesta por productos lácteos, cereales integrales, frutas y verduras, carne o pescado y beber agua. Si almuerzan en el comedor escolar, pregúnteles por la noche qué han comido para adaptar la cena en consecuencia. Para animarles a consumir más verduras frescas, a menudo rechazadas en esta etapa de la vida pero ricas en micronutrientes, existen varios trucos. Por ejemplo, puede prepararlas de otra forma, más divertida, proponerles que participen en la elaboración de la comida o mezclarlas con otros alimentos para atenuar su sabor.
Los complementos alimenticios, una solución para su aporte diario
Cuando la alimentación ya no cubre la totalidad del aporte nutricional recomendado, dar complementos alimenticios a los niños puede ser útil con el asesoramiento de profesionales de la salud para evitar sobredosis. Un análisis de los niveles sanguíneos también permitirá identificar la(s) vitamina(s) y mineral(es) implicado(s).
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