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Favorecer la digestión, los pasos ineludibles
La digestión es un fenómeno indispensable para nuestro organismo, pero a veces puede ser difícil. Ya sea por una situación estresante, una comida demasiado rica y copiosa o intolerancias, las molestias digestivas repercuten tanto en nuestra salud como en nuestro estado de ánimo. Aquí tienes nuestros pasos esenciales para favorecer la digestión.
¿Qué es la digestión?
La digestión permite la descomposición de los alimentos que encontramos en nuestro plato en compuestos directamente absorbibles por nuestro organismo (nutrientes).
Esta digestión comienza en la boca (gracias a la saliva), continúa en el estómago (con las secreciones gástricas) y luego en el intestino (con la ayuda de las secreciones pancreáticas y biliares), donde los nutrientes serán absorbidos para pasar a la sangre. Algunos nutrientes nos proporcionarán energía y participarán en numerosas funciones de nuestro cuerpo. Posteriormente, todo lo que no haya sido absorbido, así como las células muertas, serán eliminados en forma de desechos a nivel del recto o utilizados por la microbiota intestinal (fibra dietética).
La digestión es, por tanto, un proceso esencial y bien engrasado, pero a pesar de ello pueden surgir molestias. Para evitar la hinchazón y un tránsito lento, se pueden aplicar pequeños consejos para hacerte la vida más fácil.
Nuestros consejos para mejorar la digestión
Comportamientos y alimentos a evitar
Los tentempiés

Cuando el tubo digestivo está relativamente vacío, se produce una serie de contracciones para vaciar completamente el estómago: es el vaciamiento gástrico. Si se pica durante todo el día, esta limpieza no puede realizarse y pueden aparecer problemas digestivos.
Alimentos acidificantes
Algunos alimentos como el alcohol, las especias, los embutidos y los alimentos grasos pueden favorecer el reflujo ácido. La lista, por supuesto, no es exhaustiva y esta sensibilidad es diferente en cada persona.
El café
El ritual del café por la mañana o después de comer puede parecerte indispensable, pero si sufres de sensibilidad estomacal como reflujo ácido, quizás deberías considerar reducir tu consumo. ¡Pero no es nuestro enemigo por ello! Favorece la motilidad del colon, lo que puede ser útil en ciertos trastornos como el estreñimiento.
Las especias
Las especias son muy útiles para realzar los platos, pero también pueden provocar trastornos digestivos e irritaciones. El nivel de sensibilidad a las especias depende de cada persona, pero sobre todo de los hábitos alimenticios.
La lactosa

La lactosa puede ser la causa de muchas alteraciones digestivas. La intolerancia a la lactosa es un déficit de una enzima, la lactasa. Su función es degradar la lactosa en moléculas más pequeñas para que puedan pasar a la sangre. A medida que envejecemos, producimos menos lactasa y, por lo tanto, digerimos peor la leche. Hay que tener cuidado de no confundir la intolerancia a la lactosa con la alergia a las proteínas contenidas en la leche (caseína y lactosuero), ya que esta última implica al sistema inmunitario y sus consecuencias son más preocupantes para la salud.
El gluten
Al igual que la lactosa, el gluten puede ser mal digerido por algunas personas sin que se trate de una enfermedad celíaca (intolerancia al gluten que implica al sistema inmunitario).
El alcohol
Contrariamente a la creencia popular, el alcohol utilizado como digestivo no favorece la digestión, ¡al contrario! El alcohol tiene un efecto vasodilatador que da la impresión de haber comido un poco menos, pero en realidad, ralentiza la digestión porque aporta calorías adicionales. Además, puede tener un efecto irritante al atacar las paredes del tubo digestivo.
Los alimentos grasos
Los alimentos grasos ralentizan el tránsito ya que requieren más pasos para ser digeridos. Si hay un consumo excesivo, esto puede provocar molestias digestivas.
Comportamientos y alimentos a favorecer
Comer más despacio
Comer más despacio es muy beneficioso para una mejor digestión. De hecho, la comida poco masticada requerirá un mayor esfuerzo del estómago para ser reducida a pequeños trozos; este secretará entonces más acidez. Además, mantener los alimentos más tiempo en la boca permite a la amilasa (enzima que degrada el almidón) contenida en la saliva comenzar la digestión.
Beber agua

El agua es esencial para la digestión porque es el componente principal de la saliva y de los jugos del tubo digestivo; también permite una mejor consistencia de las heces. Se puede beber durante las comidas, contrariamente a lo que se suele decir sobre que diluiría los jugos gástricos. De hecho, el cuerpo es capaz de adaptarse sin problemas y de secretar más jugos si es necesario. A pesar de todo, hay que tener en cuenta que un consumo excesivo durante una comida puede provocar molestias digestivas.
Practicar actividad física
Una actividad física moderada permite la contracción de los músculos intestinales y una mejor circulación sanguínea en el tubo digestivo. El deporte también protege la mucosa gastrointestinal. Pero cuidado, un deporte intenso puede tener el efecto contrario al reducir el flujo sanguíneo hacia el sistema digestivo. El deporte también permite combatir el estrés que, a su vez, altera el tránsito intestinal. Practicar actividad física tiene, por tanto, un aspecto positivo, pero también hay que respetar ciertos horarios, por ejemplo, no hacerla después de comer, ya que en ese caso, favorece los trastornos digestivos.
Comer más fibra

Las fibras son alimentos de origen vegetal que no son digeridos por el organismo pero que pueden nutrir nuestra microbiota. Se encuentran en frutas y verduras, pero también en legumbres y cereales integrales.
Existen dos tipos de fibra: las fibras solubles e insolubles. Las fibras solubles como los fructooligosacáridos se disolverán en el agua y darán una consistencia viscosa a los alimentos ingeridos. Permiten, entre otras cosas, dar una sensación de saciedad y retrasar la absorción de la glucosa. En cuanto a las fibras insolubles, absorben el agua lo que permite favorecer el tránsito aumentando el volumen de las heces. Sin embargo, hay que tener cuidado ya que un consumo excesivo de fibras insolubles puede provocar el efecto contrario al irritar la pared del tubo digestivo.
Los probióticos
Los probióticos son bacterias no patógenas para nuestro organismo y con efectos beneficiosos sobre nuestro tránsito. Permiten degradar las fibras alimentarias y favorecer una buena digestión. Una cura de probióticos puede ser muy útil para limitar la hinchazón y desempeñar un papel preventivo contra los efectos negativos de los antibióticos (que destruyen las bacterias buenas de nuestro intestino).
Infusiones a base de plantas

Muchas plantas tienen propiedades digestivas, limitando, por ejemplo, la hinchazón, los espasmos o los dolores abdominales. Podemos citar la menta piperita, el hinojo, el regaliz o incluso el alcaravea.
En resumen, intenta cambiar tus hábitos alimenticios que podrían tener un impacto negativo en tu digestión. ¡También puedes recurrir a suplementos alimenticios enriquecidos con probióticos y plantas digestivas!
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